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27 de junio de 2019 0

Video-entrevista a 3 emprendedores vitales: Un Capitán de la Pasión, Una princesa Guanche y un Chalao que cruzó el atlántico a Remo

Con este post inicio una serie de artículos con entrevistas a emprendedores y personas cuyas historias considero que merecen ser compartidas.

Esta primera entrevista para mi es muy especial ya que no fue premeditada y fue fruto de un cúmulo de casualidades. En mayo de 2019 tuve la oportunidad de dar dos conferencias en Futurismo  invitado por Guacimara Magdaleno, en adelante “La Princesa Guanche” (en el video del final del artículo entenderéis el por qué del nombre). Sin menospreciar este evento ni ninguno de a los que asisto como conferenciante, este era, para mi, un evento más, quizás algo especial porque era fuera de la península, pero poco más. Te recomiendo que sigas leyendo el resto del artículo antes de ver el video porque para mi fue toda una lección de vida lo que os voy a relatar:

La Princesa organizó un cocktail de bienvenida el día previo a la primera jornada del evento con el objetivo de que nos conociéramos todos los ponentes. Yo había alquilado un coche y me ofrecí a llevar a los ponentes que estaban en mi hotel al lugar del evento y 3 de ellos me dieron su ok por WhatsApp. Cuando bajé de la habitación me encontré con ellos en el lobby del hotel, dos personas, digamos normales, y un “pelao” con zapatos y camisa color rojo pasión; menudo friki fue lo primero que me vino a la cabeza. El nombre de este friki pelao era Eduard Quintana, en adelante “El Capitán Pasión” (e nuevo, en el video del final del artículo entenderéis el por qué del nombre).

En la cena hablé con gente de lo más interesante: un tipo que me comentaba que había sido fundador de una consultora, así, como si nada, y resulta que esta era una de las consultoras de más nombre de nuestro país, otro que contaba que había sido uno de los precursores de “La Banca Ética” (con quien compartí una cena al día siguiente y quien me dio verdaderas lecciones de vida y descubrí un nuevo mundo en el que se mezclaban dos palabras que para mí, hasta ese momento eran contrarias, banca y ética), o uno de los representantes de España en China a nivel turístico que dio la vuelta a lo que yo pensaba a cerca de los viajeros de este país. Creo que aproveché cada minuto de este cocktail en empaparme de la sabiduría y experiencia de cada una de las personas con las que interactué. Siento la vaguedad de las descripciones pero no recuerdo nombres ni puestos exactos y, a pesar de poder buscar los datos en las tarjetas de visita que cada uno me dio, prefiero que este post sea “natural” y transmitiros más mi experiencia que los datos exactos.

Pero realmente, en el cocktail, no tuve mucha conversación con La princesa y El Capitán.

Al día siguiente decidí, por curiosidad, ver qué es lo que contaba el Capitán en su charla. Resulta que no solo era el padre de la segunda empresa más grande de España de “folleteo” ,como el dice, sino que es una de las personas que conozco que más lleva dentro de su ADN la palabra “solidaridad”. Definitivamente terminó de captar mi atención; primero con su look y energía y luego remató con su conferencia, tanto es así que gracias a esta, no se qué despertó en mi, que acabo dando la vuelta al branding de uno de mis próximos proyectos el cual me tenía totalmente absorbido durante esos meses y no conseguía quitarme de la cabeza.

Le felicité por su conferencia y le invité a pasarse por una de las mías, según me cuenta el impacto que obtuve yo en la suya fue recíproco, a partir de ahí empezamos a “enamorarnos”. Nos dimos las tarjetas, nos hicimos promesas de “¡te llamaré!”, “¡tenemos que hablar!”…Esta promesa que, en muchas ocasiones, no en mi caso, pero en la mayoría de los casos, terminan en nada, tuvo un giro inesperado. El destino debió pasarse por allí en el momento en el que la dijimos la promesa) y me debió liar más tiempo de la cuenta en mi despedida al finalizar mi conferencia. Yo tenía que coger un avión de vuelta a la península y juro que nunca he perdido un avión. Pues esta vez, por el bendito destino, lo perdí.

Tras un micro cabreo decido llamar a la Princesa: “¡Guaci!¡la he liao! ¡he perdido el avión!”. Ella rápidamente empezó a hacer llamadas para conseguirme una noche de hotel más y, no solo eso, me invitó a cenar con ella, con El Capitán con Pedro Ripoll que era el nexo de unión entre La princesa y este, siendo el mejor amigo en Tenerife de la primera y de Barcelona desde que eran estudiantes del segundo.

Pedro, al igual que La Princesa y el Capitán, no era tampoco muy normal que digamos. Me sentí pequeño contándole que en octubre me iba a cruzar el Estrecho de Gibraltar a nado a una persona que había cruzado el Atlántico a Remo ¡el puto Atlántico a Remo! Aún así Pedro me escuchaba como si no hubiera nada más al rededor cuando le hablaba de mis entrenamientos y de cómo estaba disfrutando del camino, parecía que estaba reviviendo toda su preparación para su inmenso reto. A la cena también asistieron Merifa y “Pecosita”, dos de las artífices del éxito del evento Futurismo y miembros del equipo de La Princesa.

La cena fue indescriptible y al día siguiente Pedro nos llevó a Eduard y a Mi a navegar y a ver ballenas, otra experiencia increíble. Ambos me regalaron sus libros:

  • El de Eduard es una historia autobiográfica en la que cuenta cómo un chico de barrio al que un día se le plantó una oportunidad delante de las narices sin siquiera buscarla, ha creado la empresa de la que os hablaba al inicio del post, la de “folleteo”, y de todo lo que ha crecido personal y profesionalmente a lo largo de los años: una obra llena de sabiduría empresarial. Aquí puedes adquirir un ejemplar
  • El de Pedro es la historia de su travesía del Atlantico a remo contada día por día. Cada capítulo, cada historia es mejor que la anterior y hay momentos en los que tienes la sensación de estar allí. Aquí puedes adquirir un ejemplar 

Los estoy disfrutando mucho, leo un capítulo de cada uno cada noche que puedo. Ya no es lo bonito de ambos libros por separado sino ver las historias de superación de dos amigos a los que he conocido personalmente y que ya puedo llamar “mis amigos”.

Pero lo más bonito de ese fin de semana, fruto de un incidente que cualquiera podría calificar como negativo (la pérdida de un vuelo) y sobre todo, de esa cena, y motivo por el que escribo este post, fue esta entrevista que hice a los 3 y que sentó las bases de una nueva amistad. Pedro, Guaci y Eduard ya han entrado a formar parte de mi lista de personas vitales.

 

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