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07 de septiembre de 2015 6

La energía que viene y va

Soy un inconstante, hay quien me llama “montaña rusa”. Después de 36 años no se si me gusta o me espanta.

Estimad@ Emprendedor/a (Actual o potencial),

Siempre he envidiado a la gente que es constante, que se planifica y que tiene todo controlado. Yo soy todo lo contrario: soy una persona de blanco o negro, soy incapaz de quedarme en las medias tintas y cuando lo hago los resultados son nefastos tendiendo siempre a dejarme llevar por el camino fácil. Pienso a menudo que si me dejara llevar por mi naturaleza no se dónde estaría.

Los que me conocen (sobre todo una) me dicen que soy como una montaña rusa: o soy el más deportista del mundo o el más vago, o no hay quien me calle o no hay quien sepa en cuál de mis mundos interiores me encuentro.

Fíjate: adquirí el compromiso contigo de contarte algo a la semana e incluso me hice esta hoja de ruta y no solo he incumplido el guión varias veces (hoy lo estoy incumpliendo otra vez) sino que llevo dos meses sin cumplir contigo.

Esta montaña rusa la mueve una energía que aún no sé qué provoca que vaya y vuelva a su antojo.

Si te sientes identificado conmigo te pido que sigas leyendo mis reflexiones y que compartas conmigo las tuyas, tu experiencia y tus métodos para retenerlas. Si por el contrario eres “de los constantes” seguramente dejes de leer pero si no lo haces me será de gran ayuda conocer como diantres mantienes la constancia.

¿Control o Extremos?

Realmente cuando soy verdaderamente feliz es cuando estoy hasta arriba de energía, cuando no pierdo el control, cuando yo llevo las riendas de mi vida, cuando hago deporte cuando mi alimentación es sana, pero de vez en cuando necesito pasarme al lado oscuro.

Por el contrario cuando veo a personas que siempre están controlando, a pesar de que les envidio, pienso que no están sacando todo el jugo que tiene este maravilloso mundo en el que estamos.

Lo ideal sería controlar y que el hecho de dejarte llevar de vez en cuanto no te afecte y se extienda en el tiempo. Conozco a algunos, pocos, que lo consiguen: a estos es a quienes realmente envidio.

¿Los extremos son malos?

No sabes lo importante que está siendo para mi escribir esto. Quizás tu ya te hayas perdido y no sepas de lo que estoy hablando pero yo sigo con mi rollo. Digo que es importante porque me estoy dando cuenta de que no lo son. Cuando estoy arriba soy la persona más creativa del mundo, la más productiva y la más feliz pero estar abajo te permite descansar, desaparecer, estar contigo mismo, y lo que es realmente importante de estas fases: saber que “no hacer nada”, que la apatía, no es el sitio donde quieres estar.

Vida personal y profesional

Curiosamente estas subidas y bajadas afectan más en lo personal que en lo profesional. Quizás porque lo personal (por lo menos en mi mundo) requiere mayores esfuerzos físicos (cocinar tu dieta deseada, hacer ejercicio de forma constante, mantener una constancia en tus relaciones personales; amor, familia y amigos..) mientras que el trabajo (repito, en mi mundo) es algo que puedes hacer desde la comodidad de tu despacho.

Puedo estar meses entrenando a diario y luego dejarlo durante largas temporadas pero trabajo de media unas 12 horas diarias y ese plan lo mantengo en picos fuertes y bajos. De hecho en los bajos es en los que trabajo más aunque realmente la parte emprendedora y creativa son las que se apagan dejando sola a la parte operativa y por lo tanto esto no quiere decir que sea más productivo.

Quizás es mi escudo para no tener que afrontar una vida más activa y, como mi trabajo me divierte más que ver una película o un programa de televisión, pues realmente es una postura cómoda.

El problema de que lo productivo sea lo cómodo

Sé que a algunos les puede dar envidia esto que digo de que mi hobby sea mi trabajo. La verdad es que no me quejo, pero como todo extremo esto es peligroso y el peligro está en que si tu hobby es algo cómodo y encima es lo que te genera ingresos, puede convertirse en una adicción y quitar tiempo a lo que realmente importa. ¿Y qué es lo que realmente importa? Si no lo sabes te recomiendo que leas la historia de las pelotas de golf, las canicas, la arena y el café.

Espacio de confort

Habitualmente, cuando leo esto que está tan de moda de “salir del espacio de confort para triunfar” creo que mi caso es a la inversa de los que suelo leer. Mi espacio de confort está en el trabajo duro y debo plantearme salir de él para dedicar más tiempo a lo que realmente importa.

El fracaso

Pues si: llevo toda la vida intentando controlar más, “ser menos montaña rusa” y siempre fracaso. El otro día debatía con un amigo sobre si es necesario o no fracasar para triunfar hablando de todos esos mensajes que están tan de moda sobre el fracaso y el éxito: el decía que no era necesario y pienso que realmente no lo es. Yo he tenido éxito en proyectos sin necesidad de haber fracasado antes pero también tengo la experiencia de que cuando he fracasado y he seguido intentándolo y finalmente he vencido los triunfos son más triunfos.

¿Por qué escribo esto?

Porque, a pesar de estar en uno de los momentos profesionales más fuertes de mi vida, estoy en un momento bajo y necesitaba escribirme una carta a mi mismo que me ayudase tanto como esta de la que hablo en este post.

No creo que hayas llegado hasta aquí, tampoco creo que te haya resuelto nada haberlo hecho pero si lo has hecho, y te apetece, ¡házmelo saber!

Fdo. @JaimeChicheri

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6 Comentarios para “La energía que viene y va”

  1. Eduardo dice:

    Hola Jaime. Buen post! Y muy introspectivo 🙂
    Me siento identificado porque a mi me pasa lo mismo. O estoy “ON” o estoy “OFF”. En el medio sólo funciono en piloto automático y esto es más fácil en el trabajo, claro. Donde además de gustarnos (a los que tenemos esa suerte, por lo menos) te “ayuda” la neurosis de que tienes también obligaciones y responsabilidades. Al menos yo soy suficientemente neurótico en ese sentido.
    Por otro lado, Marc Allen decía que las personas pasamos por estaciones, como el planeta. Pasas del “verano” en que estás lleno de energía, al otoño y eventualmente al invierno, en que no quieres hacer mucho. Ya llegará de nuevo la primavera.
    Quizás no haya que ser muy duro con uno mismo en esos casos. A lo mejor es algo natural. Pasamos tanto tiempo “motivándonos” (obligándonos a hacer cosas) que en cierto punto el cuerpo o el alma se rebelan y te dicen “hasta aquí”. Quién dice que tenías que escribir todas las semanas? Que escribas un buen post cuando te vengan ganas y que sea bueno, como este, es más que suficiente. Un abrazo!

    • Gracias por pasarte por aquí y por dejar tu huella Eduardo! Gracias también por hacerme ver que no estoy solo.
      La verdad que la obligación de escribir todas las semanas partió de mi pero creo que ya sabía que no lo iba a cumplir.
      La cita de Marc Allen es para pensar y pensar sobre ella… Creo que en ciertas cosas uno es como es y es complicado cambiar pero siempre buscamos y envidiamos lo que no tenemos ¿no es cierto?
      Un fuerte abrazo

  2. Ivan dice:

    Muchas cosas:

    – Prometí un post cada semana y lo incumplí.
    – Prometí un videotutorial y hoy no está.
    – Desaparecí.
    – Volví a desaparecer.

    Sí… me siento un poco identificado pero siento que estoy haciendo lo correcto. Aprendiendo de los errores. Pensando en la compensación. Soltando lastre…

    Para bajar peso:

    Nadie me pidió explicaciones. La tierra siguió girando. Y aunque me preocupaba pensé “maldita sea” … en realidad me encanta no sentir presión! Jaja si me muero no pasa nada. La vida son dos días y todo el rollo…

    Quiero aclarar que no estuve en OFF pero si offline. Creo que como tú, escribo casi todo lo que se me pasa por la cabeza. Si voy conduciendo, paro el coche y tomo nota.

    Será asombroso para alguien. Cuando sea.

    Como para mí tu post y tu blog. Enhorabuena!

    Cuando empezaste tu blog me dieron ganas de empezar el mío otra vez desde el principio. Es el mejor blog personal que conozco.

    Gracias por compartir tantas cosas personales y profesionales.

    Un saludo. Iván

  3. Hola Jaime,

    Bonito post, a veces queremos entenderlo todo, ser racionales. Nuestro cuerpo es más listo y sabe más que nuestra mente, el cuerpo no nos dice “tengo que” “quiero”, si necesita parar, lo hace , nos envía señales para parar, funciona escuchar a nuestro cuerpo y hacer caso a las señales, si no cada vez las señales serán más fuertes, disfruta del momento “otoño”.

    Un abrazo,

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